Música

The Unraveling, Drive-By Truckers (2019)

 

Javi Barcia

 

 

En su anterior y excelente trabajo, American Band (2016), la banda de rock sureño Drive-By Truckers (D.B.T) se contagiaron del pesimismo generalizado de sus colegas de profesión, sumándose a la larga nómina formada por Green Day, Neil Young, Franz Ferdinand, Will Hoge y Twin Peaks, entre otros grupos y solistas que escribieron unas canciones impregnadas de tintes apocalípticos ante el previsible e inminente triunfo del candidato republicano a la presidencia, Donald Trump. Aquellas composiciones  barruntaban lo que podría llegar después, esto es, el declive del denominado sueño americano –o lo que los D.B.T. llaman utopian dreams– y su irremediable transformación en un escenario de pesadilla caracterizado por un evidente retroceso de los tímidos logros alcanzados por Obama en lo que respecta a los derechos civiles. Un escenario, por otro lado, bien distinto al ideario fundacional de los sesudos padres de la patria americana, léase George Washington, Benjamín Franklin y otros de los firmantes de la Constitución americana de 1.787. Aquel programa basado en el pensamiento ilustrado progresista se adelantó a la modernidad que años más tarde se respiraría, de forma más o menos cruenta, en la vieja Europa, si bien hay que anotar que, en el otro plato de la balanza, campea el puritanismo más recalcitrante y retrógrado, otro de los pilares sobre los que se funda la «cultura» americana.

Remitámonos a los hechos: desde la regresión en la igualdad de género hasta la vuelta al racismo e intolerancia ante la inmigración, desde una patente falta de sensibilidad en materia medioambiental hasta la pasividad ante –y aun el fomento de–  la violación de derechos humanos más elementales mediante la tortura, ello al margen de la  pervivencia de la pena de muerte.

Ahora, en su último trabajo, The Unraveling  (2019), la  pesadilla se ha hecho realidad, y los disipados «sueños utópicos» son descritos como una distopía. D.B.T. contextualizan este panorama en los mundos de William Gibson, aclamado escritor americano de novelas de sci-fi, padre del ciberpunk y creador del término  «ciberespacio».

¿Qué dirán ahora los D.B.T.? Que, con posterioridad a la edición de su último trabajo y en cumplimiento de su profecía, ha emergido una pandemia que nos ha obligado a relacionarnos de forma cibernáutica y virtual, como vislumbró Gibson en sus novelas

Musicalmente, los D.B.T. –de Athens, Georgia, como los REM, aunque sus líderes, Patterson Hoods y Mike Coolney, son originarios de Alabama– han demostrado su enjundia bebiendo de las raíces de rock y blues sureños a través del sonido stoniano, pues los Rolling Stones reinterpretaron el rock americano en su vertiente country pasando por su caleidoscopio la música de Gram Parsons, el padre del country rock, de quién se dice que fue inspirador y estuvo presente en la grabación de la canción «Wild Horses», incluida en el álbum Sticky Fingers, y que grabó con los Flying Burrito Brothers antes que con los Rolling Stones. Gram Parsons, que había compartido apartamento con Keith Richards, se trasladó en el verano de 1971 a Ville Necôlte, mansión ubicada en la Riviera francesa donde la banda británica estaba grabando su siguiente álbum, Exile on Main Street, probablemente su mejor disco y que, evidentemente, está influido por Parsons.

Pero no solo hay influencia de los Stones en estos auténticos héroes del rock sureño. No por casualidad, la obra maestra de D.B.T es una ópera rock, Southern rock opera (2001) cuyo leitmotiv es la vida de los Lynyrd Skynyrd (pronúnciese Len-erd Sken-erd), de los que D.T.B. son acérrimos seguidores. Cabe, además, hacer referencia al ascendiente que sobre ellos ha ejercido la música de The Replacements, The Allman Brothers Band, The Faces, REM y otras lumbreras del rock.

El disco comienza con una balada country protagonizada por un piano y acompañada por violines escrita por Patterson Hood, «Rosemary with a bible and a gun», cuya protagonista parece sacada de un relato de Flannery O’Connor.

Patterson Hood es coautor de las canciones y colíder de la banda junto a Mike Cooley, si bien siete de las nueve canciones compuestas en este álbum corren a cargo del propio Patterson y su partner asume un muy discreto papel. Este hecho, junto a un evidente cambio de estilo (¿de rumbo?), podría presagiar el inicio de la carrera en solitario de Patterson.

«Armageddon’s back in town» es una canción, más bien la única, que nos resitúa en el sonido rockero de los D.B.T., una pieza ejecutada de forma prístina –resultado de la depuración de toda suciedad– con grandilocuentes arreglos de teclado y una espectacular instrumentación a modo de coda final.

En «Thought and Prayers», Patterson nos recuerda que los D.B.T. también beben de las fuentes del llamado «alto country», pues por algo amamantaron como Loba capitolina a Jason Isbel, quien engrosó las filas de la banda en tres de sus trabajos antes de iniciar su imparable carrera en solitario. En «21st Century Usa», Patterson se muta en el mejor Neil Young para contarnos una historia fronteriza y pesimista de un mundo cada vez mas consumista y desnaturalizado, si bien el texto deja entrever un tenue atisbo de esperanza.

De las dos canciones que firma Mike Cooley, «Grievance Merchants» nos devuelve al más genuino estilo DBT, tamizado, no obstante, por la languidez, dado que su letra está permeada por el pesimismo y la desesperanza.

En general, el último álbum de los D.B.T. transmite la frustración por los  sueños rotos y la desesperanza ante una cultura declinante. Títulos como «Heroin again» y «Babies in cages» no dejan mucha cabida al optimismo y confirman que The Unraveling  es el trabajo más oscuro realizado por la banda hasta la fecha. Este veterano grupo sigue, en cualquier caso, produciendo buena música. Deseamos que este último disco no sea su canto de cisne y esperamos que nos deleiten con nuevas historias en tiempos más prometedores.

 
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